A finales del siglo XIX la calidad de vida de la mayor parte de la población era pésima, debido, por una parte, a la precariedad de los servicios sociales y por otra, a unas condiciones laborales infrahumanas.
A esta situación hay que añadir los continuos reclutamientos de jóvenes para las distintas guerras que se estaban desarrollando. Los afectados en este caso eran únicamente jóvenes trabajadores, ya que los hijos de los pudientes pagaban un tributo que les eximía de ir al servicio militar y por consiguiente, también al frente.
Esto hizo surgir entre los jóvenes la necesidad de organizarse para combatir este militarismo, y fue esta necesidad el detonante para el nacimiento de la organización juvenil socialista.
En resumen el nacimiento de Juventudes Socialistas tiene una doble vertiente:

La primera agrupación de Juventudes Socialistas se creó el 27 de septiembre de 1903 en Erandio, Bilbao, apenas 10 días después de que Tomás Meabe, fundador de la organización, escribiera en el periódico "La lucha de clases" un editorial titulado "Derroteros", en el que hablaba sobre la necesidad de crear una organización de jóvenes inspirada en las Jóvenes Guardias Socialistas de Bélgica, primera organización socialista juvenil.
La creación de agrupaciones por todo el norte fue inmediata, especialmente en las zonas mineras o industrializadas, en las grandes ciudades, y en las capitales neurálgicas del movimiento obrero. Pero el nacimiento de Juventudes Socialistas de España, tal y como hoy la conocemos, tuvo lugar con la celebración en Bilbao, del 14 al 16 de abril de 1906, de un congreso en el que se aprobó la constitución de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas Españolas.
En 1907 nace la Renovación, como boletín de la Federación de JJSS de carácter semestral.
Juventudes Socialistas de España tenía una carga moral, una carga revolucionaria que consiste en intentar organizar a la juventud para la revolución socialista. Sólo de forma marginal se analiza la situación laboral de los jóvenes, sus derechos políticos, formación profesional, etc.
Otra característica de la organización que sería constante es la polémica permanente en la relación Partido / Juventudes. Se puede afirmar que, salvo raras excepciones, en ningún país se vio con buenos ojos la organización independiente de los jóvenes.
En España esta relación no llegó a los extremos, como en otros países. De cualquier modo en el VII Congreso del PSOE en Madrid, octubre de 1905, se acordó la integración de las Juventudes Socialistas en el Partido y en 1908 ingresaron en el PSOE.
También desarrollaron la labor de convertir las Casas del Pueblo en auténticas escuelas de formación y centros de ocio, donde impartían clases de alfabetización, cultura general básica, teatro y también política socialista, e informaban a cerca de problemas tales como el alcoholismo, la ludopatía, etc. de los que pretendían apartar a los trabajadores.
En 1908 se celebró el II Congreso Federal, que sirvió para sentar las bases ideológicas de la organización. Así, además del antimilitarismo, que inspiró la creación de la organización, se aprueban resoluciones que muestran la preocupación por la educación y la formación, o un incipiente feminismo, que lleva a admitir la creación de grupos femeninos dentro de las Juventudes Socialistas.
Entre 1908 y 1919 se produce un espectacular crecimiento de la organización, y se crean agrupaciones a lo largo de toda la geografía española.
En 1917, el PSOE y UGT pretendían traer a España un régimen democrático a través de un movimiento revolucionario. En agosto ésta idea cristalizó en una Huelga General, pero el movimiento fracasó causando la muerte de muchos obreros y la detención en Cartagena de los miembros del Comité de Huelga que fueron condenados a cadena perpetua. Estos eran Besteiro, Anguiano, Largo Caballero y Andrés Saborit (Presidente de la FNJSE).
Afortunadamente, en las elecciones Generales del 24 de febrero de 1918 triunfó la izquierda y los compañeros de ese Comité de Huelga fueron amnistiados al ser elegidos diputados, lo que hizo de Andrés Saborit el primer militante de Juventudes Socialistas nombrado diputado.
Como consecuencia de la Revolución rusa de 1917 y la creación de la III Internacional; Juventudes Socialistas se vio en la tesitura de permanecer en la II Internacional como hizo el PSOE, o por el contrario, unirse a la III Internacional Comunista.
La constitución en 1919 de la III Internacional, y la definición política de Juventudes Socialistas a favor de ésta, frente al PSOE, que en congreso extraordinario decidió mantenerse en la II Internacional, marca una ruptura que cristalizó en 1921, cuando un Congreso extraordinario decidió, con una exigua diferencia, integrar la organización en el recién creado Partido Comunista Obrero Español, para construir la Federación de Juventudes Comunistas.
No sería hasta 1925 cuando un grupo de jóvenes decidió reorganizar las Juventudes Socialistas con la celebración del I Congreso Nacional de JSE, denominado como el de la refundación, que también decidió la reincorporación al PSOE. Comenzó así una nueva etapa caracterizada por el bajo perfil político de las Juventudes Socialistas, muy controladas por la dirección del PSOE, que temía que se repitiera lo acaecido en 1921.
El III Congreso Nacional de las JSE, celebrado en Mayo de 1929, marcó un giro en los posicionamientos políticos de la organización, que se atreve a esbozar un programa político y reivindicativo propio, que se consolidaría en el congreso celebrado en 1932.
Con la caída de la dictadura se abre en España un proceso revolucionario que desemboca en la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931, que supone un espectacular crecimiento de la organización, que pasa de los 1.500 militantes en el Congreso de 1929 a 12.000 en su Congreso de febrero de 1932.
El Congreso de 1932, por otra parte, sería la palanca de impulso definitivo a la organización. Se recoge toda una serie de resoluciones, en la práctica un programa de actuación reivindicativa en todos los órdenes, junto con un análisis serio de la situación política y económica. Además, también se fijaron las normas para crear las milicias Socialistas (grupos que contrarrestaban los ataques mediáticos y públicos de la derecha, mediante la difusión y explicación de los proyectos llevados a cabo por el Gobierno de la Republica).
La República desató la creación de distintas tendencias dentro del Partido Socialista, siendo la liderada por Largo Caballero la que asumieron los jóvenes socialistas. Defendían la República en cuanto a su carácter progresista, siempre y cuando los posicionamientos de la burguesía republicana no prevaleciesen convirtiéndose en un obstáculo para los intereses del proletariado.
En cualquier caso, el intento modernizador de la izquierda, se vino abajo en 1933 cuando la derecha alcanza de nuevo el poder, con la CEDA (Confederación Española de la Derechas Autónomas).
Todo este cúmulo de circunstancias hizo imparable el movimiento revolucionario que llegó en octubre de 1934 y que solo se consolidó en Asturias donde los trabajadores llegaron a sostener una comuna socialista durante varios días. Finalmente el movimiento fracasó, siendo duramente reprimido por el Gobierno. Miles de obreros acabaron muertos, heridos o en la cárcel.
Este duro golpe que afectó a la izquierda en su conjunto impulsó nuevamente su unificación. De este modo las distintas fuerzas de izquierdas se aliaron bajo la fórmula de Frente Popular. Las Juventudes apoyaron esta alianza.
El V Congreso de las Juventudes Socialistas de España se celebró en abril de 1934, y en él se elige una nueva dirección, que propició la unificación, en 1936, de las Juventudes Socialistas de España y la Unión de Jóvenes Comunistas de España, bajo la denominación de Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), y con Santiago Carrillo como Secretario General.
Esta izquierda unificada obtuvo un rotundo éxito en las Elecciones Generales de febrero de 1936, devolviéndole a España de nuevo el Gobierno de la República. Miles de presos políticos salieron de las cárceles con la proclamación de la amnistía.
La Unificación quedaba completamente desequilibrada a favor del bloque comunista. Ante la situación política juvenil se intenta poner orden a través de la CE del PSOE nombrando un Secretario juvenil del PSOE (Ramón Lamoneda). El golpe de Casado constituiría un triste colofón final a las pugnas juveniles.
Al finalizar la Guerra Civil la situación de los jóvenes socialistas es bastante compleja. Las Juventudes Socialistas Unificadas fueron cayendo a lo largo de la guerra y la influencia socialista fue cada vez menos.
Las Juventudes Socialistas están descontentas con la dirección de las JSU. En julio de 1938 se designa una Comisión de Jóvenes Socialistas dentro de las JSU. En marzo de 1939 se reúnen en Madrid jóvenes de Federaciones provinciales de Juventudes Socialistas que se organizan de forma espontánea y como rechazo a las JSU, después de que las Juventudes Socialistas Unificadas destituyera a todos los dirigentes contrarios a su radicalización y su paso al Partido Comunista. En esta reunión se considera anulado el pacto de unidad con las jóvenes comunistas.
Fue en 1939, cuando la República fue definitivamente aplastada por las tropas Nacionales del General Franco, que se convirtió en "caudillo", e instauró en España una Dictadura Militar de rasgos fascistas que duraría 40 largos años.
Tras la guerra civil, con la mayoría de los militantes en el exilio, en prisión, o viviendo en la clandestinidad, hubo varios intentos de reconstituir la organización desde el exterior, pero sería en abril de 1945 cuando se celebró en Toulouse un Congreso en el que se decidió la constitución de una única Federación de JSE, con sede en dicha ciudad francesa.
Fue en es 1945 cuando el fin de la II Guerra Mundial logró derrotar al fascismo en Europa, lo que conllevó, por un lado que Franco se debilitase al perder a sus aliados fascistas en Europa.
La reorganización en el interior fue más dura debido a las condiciones de persecución y exterminio de todos los militantes de izquierda que no pudieron salir de España. Los primeros contactos organizativos tuvieron lugar en las cárceles y campos de concentración, y en realidad fueron jóvenes socialistas los que asumieron la gran tarea de agrupar, reconstruir y mantener viva la llama de la organización socialista durante toda la etapa de la Dictadura.
Lo hacían de forma clandestina desde las cárceles y los campos de concentración. Las Juventudes tuvieron un importante papel en este proceso mediante la edición del periódico la Renovación, que agrupó a miles de socialistas en aquellos difíciles momentos de persecución y castigo por ser de izquierdas.
Durante el exilio las Juventudes están muy ligadas al PSOE y a UGT. La política del PSOE se traslada al ámbito de la juventud y en esta política de alianzas las Juventudes crean paralelamente en 1946 la "Alianza Democrática de la Juventud Española", durante el II Congreso de las Juventudes.
La dirección de Juventudes Socialistas a finales de los años 50 y principios de los 60, tiene un paulatino relevo incorporándose los hijos de los exiliados y manteniéndose algunos viejos.
El III Congreso de Juventudes Socialistas se celebró en Toulouse, en 1967, donde se presentó un estudio de los afiliados.
El IV Congreso, también celebrado en Toulouse, en 1970 constatará la implantación y desarrollo de la organización en el interior de España.
En 1972 se celebró el V Congreso ya en España, pero no llegó ha realizarse por las detenciones a principios de 1972 y por lo tanto, se celebra un V Congreso en Francia en 1973. En este Congreso se instala la sede en París.
Entre este Congreso y el VI se produce una radicalización política de las Juventudes Socialistas, acompañado de una implantación organizativa en las distintas provincias y en los frentes de lucha (universidades, barrios, etc..)
En 1975 muere el General Franco, a partir de este momento la Juventudes Socialistas presentes en el combate anti-franquista, luchan por la implantación de un régimen democrático.
El 19 de Febrero de 1977 Juventudes Socialistas de España se convierten en una organización legal, y en septiembre de ese mismo año se celebra, bajo el lema "Hagamos Crecer el Socialismo", el XIII Congreso de las JSE, en el que se realiza un gran esfuerzo para adecuar la organización a una estrategia marcada por la realización de una política específicamente juvenil. La Carta Constitucional de la Juventud, en la que se recogían las reivindicaciones juveniles que se pretendían incorporar en la Constitución, que en aquel entonces se comenzó a elaborar, supuso el referente político de Juventudes Socialistas.
La muerte de Franco significó el final de la Dictadura y el inicio de la TRANSICIÓN, hacia un sistema democrático, lo que fue acogido con gran alegría por todos los españoles progresistas ansioso de libertad.
Las elecciones democráticas de junio de 1977 afirmaron que el PSOE es la fuerza hegemónica de la izquierda. En ese mismo año Juventudes Socialistas alcanza su máximo desarrollo con la celebración de su XII Congreso en el se marcó una estrategia basada en la realización de la política juvenil, desde la reivindicación democrática que le correspondía, configurada como una organización autónoma y socialista.
En 1978 se aprueba la Constitución por todos los españoles mediante Referéndum, y en 1979 se celebran Elecciones Municipales en las que el Partido Socialista se hace con el Gobierno Local de la mayoría de la población. Muchos compañeros de Juventudes que concurren en las candidaturas del PSOE llegan a ocupar numerosas concejalías.
Debido a la reducción de los marcos de acción política a los que se ve sometida la organización, en el XVI Congreso Federal del 79 el debilitamiento se hace palpable y progresivo. Por ello, se hizo necesario convocar un Congreso Extraordinario que se celebró en febrero del 81 que sirvió de revulsivo a la organización. Durante el mismo se trazaron las directrices que habrían de seguir en su trabajo para adaptarlo a la nueva situación democrática. Estas directrices eran, trabajar por la solidaridad, por la paz y la tolerancia y mejorar las condiciones de vida de los jóvenes.
La victoria del PSOE en octubre de 1982, fue para los jóvenes socialistas un momento de gran esperanza e ilusión, pero también provocó momentos de tensión en el seno de la organización, que no siempre se mostró de acuerdo con las decisiones tomadas desde el Gobierno.
Siguieron años de intensos cambios tanto en lo político, como en lo social, y Juventudes Socialistas tuvo que adaptar su ideario político a las nuevas necesidades sociales que iban surgiendo.

A principios de los 90, la desmovilización de la juventud, y el giro hacia la derecha experimentado por el voto joven marcaron la necesidad de plantear un cambio organizativo que sirviera para abrirse a la juventud. En el congreso de 1993 se pusieron las bases de este cambio, que se materializó en el celebrado en 1996, donde se establecieron nuevas formas de trabajo, presididas por la necesidad de atacar frontalmente el conservadurismo, promover las opciones de los jóvenes, e implicarse directamente en el debate de la familia socialista.
Esta línea de renovación, y de mayor implicación de la organización en aquellos foros en los que los jóvenes estaban presentes, especialmente el CJE, se reforzó a partir del XXI Congreso, celebrado en 2000. Este congreso, además, trajo consigo un cambio en las relaciones de Juventudes Socialistas con el PSOE. Juventudes Socialistas volvía a participar en los órganos de decisión del Partido con voz y voto, lo que ampliaba la capacidad de la organización para hacerse oír, y al mismo tiempo trasladar la voz de los jóvenes al Partido.
De este modo se impuso un modelo de trabajo, que sigue vigente, en el que los jóvenes socialistas han consolidado su papel como intermediarios entre el PSOE y los jóvenes, y viceversa. Un período que ha estado marcado por la presencia de los jóvenes socialistas en la calle, en las universidades y centros de educación secundaria; por una activa participación dentro del movimiento asociativo juvenil, la colaboración con los movimientos sociales, y una intensa actividad política, que ha permitido trasladar las inquietudes de los jóvenes y sus problemas a los principales ámbitos de decisión del Partido, y transformarlas en compromisos, y finalmente en políticas concretas.
Los jóvenes socialistas que estamos haciendo este capítulo de nuestra historia, cada vez somos más en número, fuerza, representatividad y trabajo.
Quizás las Juventudes Socialistas del futuro decidan recopilar nuestra historia y escribir sobre nosotros.
¡Hagamos pues, una buena historia!