
Depende de cómo se mire una década da para mucho o para muy poco. A nosotros, en Castilla-La Mancha, estos últimos diez años nos han servido para ofrecerles a nuestros hijos e hijas lo más importante: su Educación. Hace diez años que esta Región gestiona sus competencias educativas, y lo hace desde el consenso, la participación y el aprendizaje conjunto que hemos realizado, profesores, padres, madres, alumnos, sindicatos, políticos, en un decenio marcado por una época llena de cambios y avatares.
Para mí, estos diez años son sin duda, un orgullo por lo logrado. Una semblanza optimista del futuro que le espera a esta Región ya que, como me gusta recordar, de lo que hagamos hoy en nuestras aulas, de las posibilidades que ofrezcamos hoy a nuestros alumnos, depende el futuro que tendremos.
Y digo que la semblanza es optimista para nosotros, porque nunca hubo en esta tierra tantos hombres y mujeres tan bien preparados. Nunca hubo una generación que sabe tanto, con tantos conocimientos.
Con el traspaso de competencias no sólo conseguimos depender de nosotros mismos. Por fin éramos nosotros, aquí, en esta Región, quienes decidíamos si hacían falta más escuelas, más profesores, más medios. No sólo conseguimos eso.
Logramos la democratización de la Educación: que todos estudiaran lo suficiente como para tener las mismas oportunidades, que no se perdiera ninguna inteligencia, ningún cerebro y que cualquier que tuviera capacidad para hacerlo, estudiara, se formara.
Es cierto que hacen falta más cosas. Como bien se dice, “renovarse o morir” y desde luego, nuestra Educación está más viva que nunca.
Queremos que siga siendo pionera, referencia, adalid. Queremos la Educación que nos merecemos y estos diez años son sólo el principio de todo lo bueno que está por llegar.
José María Barreda